Usá nombres que el cliente reconozca
En diseño de interfaces, Nielsen Norman Group recomienda facilitar el reconocimiento de opciones, en lugar de exigir que la persona recuerde o deduzca dónde están. Aplicado a un menú gastronómico, esto nos lleva a preferir categorías que el cliente pueda interpretar por sí mismo. Es una adaptación de su explicación sobre reconocimiento y memoria, en inglés.
Una categoría responde a «¿dónde encuentro este tipo de producto?». La descripción responde a «¿qué incluye?». Las opciones responden a «¿cómo lo quiero?».
La documentación de Lightspeed sobre productos y categorías, en inglés también distingue categorías, productos y modificadores. Esa separación sirve como referencia para no intentar resolver todo con categorías.
Ejemplo: una hamburguesería
Imaginemos un local ficticio con estas categorías: «De la casa», «Imperdibles», «Para disfrutar» y «Varios». Los nombres pueden transmitir personalidad, pero no explican dónde buscar una hamburguesa, una bebida o una porción de papas.
Una alternativa más directa sería:
- Hamburguesas.
- Combos.
- Papas y acompañamientos.
- Bebidas.
No es una estructura universal. Funciona para este ejemplo porque coincide con los productos que ofrece el local.
Ejemplo: una cafetería
Una cafetería ficticia podría empezar con «Cafés», «Otras bebidas», «Sándwiches» y «Panificados y dulces». Si después incorpora una oferta amplia de desayunos completos, podría evaluar una categoría propia.
En cambio, crear categorías como «Con leche», «Sin leche», «Frío» y «Caliente» podría dispersar productos similares. Primero conviene decidir cuál es la clasificación principal que ayudará a encontrarlos.
No necesitás una categoría para cada variación
Si ofrecés la misma pizza en dos tamaños, no necesitás crear automáticamente «Pizzas pequeñas» y «Pizzas grandes». Podés mantenerlas dentro de «Pizzas» y explicar el tamaño en cada producto o presentarlo como una elección, según cómo funcione tu menú.
La categoría ayuda a llegar al producto. El tamaño ayuda a completar la elección.
Revisá los grupos demasiado amplios
«Otros» puede convertirse en el lugar donde termina todo lo que no supiste ubicar. Antes de usarlo, revisá qué contienen esos productos y si existe una forma más clara de agruparlos.
También conviene revisar el extremo contrario: muchas categorías casi iguales, con diferencias difíciles de reconocer. No hay una cantidad perfecta de categorías para todos los negocios. La estructura debería responder a tu oferta, no a una cuota.
Probá la organización con tareas concretas
Mostrale el menú a alguien que no lo conozca y pedile que encuentre una opción principal para comer, un acompañamiento y una bebida.
Observá dónde busca y qué nombres le generan dudas. No le expliques de antemano dónde está cada cosa: esa explicación es justamente lo que queremos evitar que el menú necesite.
Para poner en práctica
Anotá tus categorías actuales y ubicá cada producto. Si dudás entre dos grupos, preguntate cuál sería el lugar más previsible para tu cliente.
Revisar cómo escribir un menú claro